El escándalo del estadio de Braga, un derrapaje de muchísimos millones del que nadie es responsable...

Toca ahora desarrollar aquí una información de máximo interés sobre el escandaloso asunto del estadio municipal de Braga, su derrapagem en cuanto a los muchísimos millones en el invertidos y la terca postura del actual ejecutivo de la Câmara Municipal de Braga, constantemente lamentando la situación y no aportando ninguna salida realmente práctica al problema, que no sea hacer un referéndum y -si acaso- poner a la venta el estadio (como si hubiese inversores por ahí dedicados a comprar estadios de fútbol como el de Braga, algo casi insólito...).

La semana arranca con nuevos lamentos sino lloros del presidente de la Câmara Municipal de Braga, Ricardo Río, ante el medio de comunicación (en este caso Jornal de Notícias) que tenía más a mano.Ya no es la primera vez ni será, probablemente, la última.
Según ha filtrado la Câmara a los mass-media de confianza, el coste del estadio municipal de Braga, construído con ocasión del Europeo de Fútbol del 2004, podría llegar a ascender ahora a los 195 millones de euros. Una cantidad escandalosa, desorbitada, que pulveriza y ridiculiza el presupuesto inicial que se dijo como coste de la obra en cuestión.
Pese a lo escandaloso del tema, seguimos sin saber que Ricardo Río -y el ejecutivo municipal que le acompaña en la Autarquía bracarense- hayan tomado la decisión de llevar a la Fiscalía General y a los propios Tribunales de Justicia todo el asunto, para que se investigue a conciencia el cómo y el por qué de este presunto derroche de dinero público, presunta mala gestión de una obra que desbordó todas las previsiones económicas... y, si hubiere lugar a ello, que se depuren una a todas las responsabilidades a que presuntamente hubiere lugar, con nombres y apellidos para que la ciudadanía de Braga sepa cómo, por qué y por quienes, se llegó a lo que el actual presidente de la Câmara Municipal tanto lamenta y que, es verdad, resulta -cuando menos- harto escandaloso.

Pero no... lejos de promoverse una investigación a conciencia, centímetro a centímetro, céntimo a céntimo, sobre la construcción del Estadio Municipal de Braga, el actual ejecutivo camarario municipal de la ciudad, opta por, simplemente, escandalizar con estas constantes filtraciones de noticias tan negativas para la imagen del propio estadio, de la ciudad y del gasto público. Hasta ahí llega, a proclamar el ¡qué desgraciados somos!... a anunciar por enésima vez un referéndum a ver si los bracarenses quieren que el estadio se ponga a la venta (¡como si hubiese quien lo quisiera y pudiese comprar!), protagonizándose así un show político-deportivo-social que no lleva a parte alguna salvo al desprestigio de la propia ciudad de Braga, que no se merece cada dos por tres estar en boca de todo el Mundo por unos hechos tan escandalosos.

Según el Jornal de Notícias, el presidente de la Câmara les habría dicho que ya 180 millones de coste del estadio no se los quita nadie al municipio, que es quien tendrá que pagar todo.
Pero es que a ellos se pueden -facilmente- unir más pudiendo llegarse a los 195 millones de euros a los que hacíamos referencia anteriormente. Y es que, ahora mismo, el consorcio Soares da Costa / ASSOC habría enviado un requerimiento a la Câmara Municipal de Braga para negociar inmediatamente un dinero (y no poco) a pagar -por horas extraordinarias- al consorcio que construyó el estadio. Se habla en este caso, a partir ya de una sentencia condenatoria, de la que podrían resultar no menos que 10 millones de euros... Y deben ser tenidos en cuenta al respecto, también, más de 13 años de intereses de demora.
Para seguir en el suma y sigue a la busca del coste final, y a partir de los 180 millones aquellos con los que ya cuenta la Câmara como coste por el momento, aparece en escena el litigio que sostiene el afamado arquitecto Souto Moura, por el que la ciudad de Braga tendría que pagarle ahora más de 4 millones de euros, en la secuencia de una sentencia judicial, que ahora mismo está recurrida por la Câmara Municipal de Braga, pero que -probablemente- podría terminar obligando a la Câmara a pagar este adicional al caballero que colocó a Braga -y por ende a su club de fútbol- un estadio tan bonito como incómodo y falto de atractivos para el mero espectador del balompié. Un "mamotreto" o "mamarracho", como diría el pueblo liso y llano, cuyos costes de mantenimiento van a ser de padre y señor mío en comparación con otros estadios, independientemente ya de lo costosísimo de la obra, por lo que aparenta antojo-idea iluminada de quienes antaño regían la Câmara y consumación del propio arquitecto y proyectistas, de encastrar un estadio de fútbol en una auténtica montaña de piedra, con los tremendos costes adicionales que ello supuso.

Añadan un milloncito más que se viene reclamando al municipio de Braga "por custos de estaleiro" y salen de sobra los 15 millones de deuda adicional a los ya disparados y constatados 180 millones antes referidos -y reconocidos por el ejecutivo municipal- totalizándose más de 195 millones (que já é obra!, como dirían los hermanos lusitanos), a los que no será difícil llegar cuando se agoten las dilatorias vías judiciales de recursos que la Câmara entabló en su momento quien sabe si para ganar tiempo.

El alcalde de Braga, Ricardo Río, lloriquea cada dos por tres manoseando este asunto, diciendo que estas deudas del estadio tienen en jaque a la economía municipal, que no tiene luego dinero para gastar en otros menesteres. Pero -además de que el ya sabía donde se metía cuando se presentó por dos veces ya a las elecciones- el tiempo pasa, la deuda, por lo que dice, sigue creciendo... pero aquí nadie es responsable de nada; aquí nadie explica cómo y por qué se ha llegado a esto; quien o quienes son responsables de este despelote... cómo es posible que un estadio construído en el 2003 (han pasado ya casi 16 años) con capacidad para 30.000 espectadores, sin apenas comodidades en su interior (con fallos tan grandes como que más de la tercera parte del aforo del estadio se moja en días de lluvia, apenas tiene ascensores para eludir cientos y cientos de peldaños de escaleras que asfixian al que no sea joven...etc. etc. etc.)...haya costado casi 200 millones de euros, una barbaridad, para el coste de mercado que en 2002/2003 tenía hacer un estadio para ese número de espectadores.

Pero aún admitiendo como válido el presupuesto inicial que se dijo para el estadio de Braga, 65 millones de euros, incluso un derrapagem adicional -por muchos imprevistos surgidos- de un 50% (que ya es derrapagem...) : de ahí, alrededor de 100 millones, a tener que añadir y reconocer otros 95 millones más que sumarían los 195 que en la Câmara de Braga temen pueda llegar el asunto, la situación es de escándalo mayúsculo, al que -de una vez y por todas- alguien, previa investigación exhaustiva, debería por respeto a la ciudadanía y al dinero público, poner nombres, apellidos, motivaciones, responsabilidades y... quedar todo muy clarito como corresponde en un Estado de Derecho y Democracia que se precie.

Estando aún por pagar por el erario municipal la totalidad de lo que se supone ha costado el estadio de Braga, ahora también resulta que -como van pasando los años- comienza a surgir la otra factura, la del mantenimiento de la infraestructura, que cada vez será peor.
La Câmara Municipal de Braga está ultimando un informe sobre la situación de los anclajes y tirantes que soportan la muy pesada cubierta de las gradas del estadio : un aparente antojo de diseño, tan bonito como ahora costoso de mantener, explicado por el entorno del arquitecto Souto Moura como una idea basada en las construcciones que hacían los incas en su tiempo... Sea así o sea fábula de los dicentes, el caso es que esa estructura de la cubierta del estadio, que al parecer lleva cemento y elementos pesados no ligeros, haría que parte de los 400 cables gigantes o tirantes que soportan la iluminada idea estén comenzando a resentirse. 
En el 2015 un informe de Afa Consulting hablaría de cierta corrosión o degradación en 23 de los 400 formidables cables que cruzan el estadio de Poniente a Naciente por los aires, sobre los que se deposita, como acostada, la pala o cubierta de cada una de las zonas que el estadio tiene para albergar al público. El actual alcalde de Braga habría mandado hace cuatro años que se reparasen esas 23 estructuras dañadas y la broma ya habría costado al erario público otros 500.000 euros. 
Ahora, peritos especializados están elaborando un detallado informe para detectar situaciones de deterioro en la zona que nos ocupa, la cubierta del estadio y sus soportes antes señalados. Si el resultado del informe a elaborar habla de la necesidad de nuevas reparaciones o sustituciones de parte de los 400 anclajes, la Câmara Municipal estudiaría con sus servicios jurídicos llevar a los tribunales al consorcio que construyó el estadio. Claro que, con algunas de las empresas, constituyentes del tinglado constructor, que han devenido en insolventes con el paso de los años... podríamos estar en un reclamar -al menos parcialmente- al maestro armero...

En Braga, no obstante, surge cada vez con más fuerza una corriente de opinión tendente a que la Câmara Municipal busque una solución en positivo para el conflicto y que del mucho mal, al menos, haya un freno definitivo, en tiempo ya inmediato.
Para ello, se habla -otra cosa es lo que piensen los políticos- de que la Câmara debería de ceder el estadio al Sporting Club de Braga, una especie de concesión a no menos de 60 años. A cambio, el Braga debería de responsabilizarse al ciento por ciento de los costes de mantenimiento de absolutamente todo estadio (que no serán pocos en los próximos años) y la Câmara reservarse espacios interiores aledaños al estadio para emplearlos en iniciativas municipales en fechas señaladas del año, así como la celebración de conciertos o espectáculos no deportivos en el interior del estadio, en época de verano, que le permitieren ir obteniendo ingresos que paliasen algo la cuantiosa deuda que aún tiene por pagar con respecto a la construcción.
Todo lo que así no fuere (referendum más o menos populista, poner a la venta el estadio sabiendo que es algo practicamente invendible, etc. etc.) se entiende que es una pérdida de tiempo estúpida y que puede ser -antes que enterrar el club millones en el mantenimiento del "mamotreto"de Souto Moura- provocar que el Sporting de Braga tome la decisión de avanzar con la construcción de un nuevo, funcional y ajustado estadio (teniendo el município definitivamente que comerse con patatas el polémico recinto de A Pedreira), un estadio propiedad del SC Braga que aunque en inicio tuviese un coste aparentemente importante, en la práctica, con una financiación y patrocinios adecuados, podría ser en cierta medida asumible por el club con una calendarización a medio plazo, si partimos de la base de que el Sporting de Braga es aún muy ventajoso inquilino del actual polémico estadio por unos no pocos años más y no se le puede echar de ahí de la noche a la mañana precisamente...

Foto : JoaoMirandaBot