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La gloria llegó tarde a su cita con "o rei das subidas". Vítor Oliveira se fue en silencio, como a el le gustaba

lunes, 14 de diciembre de 2020

/ by RBT
Ha muerto Vítor Oliveira, el gran entrenador português que solo se vio verdaderamente reconocido cuando enfiló los 60 años de edad... .
La Vida es así de injusta, se va con 67 años tan solo; paseaba hace unas horas por su Matosinhos del alma, se sintió mal y... adiós. D.E.P. quien a base de esfuerzo y saber, demostró ser un grande.

Hace ya muchos años de esta historia que ahora les cuento. Había ido un servidor a Guimaraes, a ver un partido del Vitória (en Primera División) contra un rival en teoría inferior. Era la década de los 90. Por las razones que fueren, el Vitória de Guimaraes no fue superior a su rival aquel día, el fútbol que desarrollaba no era aquella tarde del agrado de la exigente afición que el club vimaranense tiene. Metieron un gol los visitantes y -enfurecidos- miles de adeptos del Vitória, parte importante de los allí presentes, comenzaron a rugir... Los de la tribuna poniente (donde está la presidencia y es la grada noble) a coro gritaban :

--- Vitor Oliveiraaaaa!

Y los de la tribuna naciente, donde están gentes de menos poder adquisitivo que los que iniciaban el cántico, respondían :

---Vai pro caralhoooo!

Eran dos coros de miles, perfectamente acoplados...

---Vítor Oliveiraaaaa!

---Vai pro caralhooooo!

Y así siguieron, más o menos intermitentemente, pero ensordecedor, hasta el final del partido.

Cuando el match terminó, Vítor Oliveira entró directo en el vestuario y se despidió de los jugadores. Acto seguido se fue a buscar al presidente que por los interiores del "Afonso Henriques" andaba y le dijo :

---Mi dignidad no me permite tragar por lo de esta tarde. Busque otro entrenador que yo vine aquí a preparar un equipo de fútbol y en el precio no estaba incluído tener que aguantar a semejante jarca (refiriéndose a aquellos miles que le habían montado tan monumental pifostio).

---

Aquel entrenador, que en absoluto era un incompetente, ni un necio... vendría a triunfar luego, plenamente, en el fútbol portugués... pero trabajo enorme le costó alcanzar la gloria. Primero porque "no se daba a valer" -como decía de el un veterano periodista-...

En efecto, Vítor Oliveira no sabía vender la mercancía, no cuidaba su imagen, y el fútbol -con los años- cada vez más tendría de eso, de cuento, de postureo, de presumir a veces de lo que no se es... Y Oliveira jamás fue un impostor, fue un hombre que se vestía por los pies, que miraba a los ojos de los directivos o de los jugadores a sus órdenes y las más de las veces les decía lo que quien tenía enfrente no deseaba oír... Por eso tardó tanto en ser en la Sociedad deportiva portuguesa el celebrado técnico de prestigio y credibilidad que en esta última década como apellidos acompañando a su nombre tenía, tras lograr nada menos que ¡11 veces! (con una racha de 5 años seguidos con ascenso al final del campeonato), ascender a Primera a clubes que estaban en Segunda División. Se convirtió en el auténtico especialista en lograr lo que tanto cuesta lograr : devolver a Primera rápidamente a clubes que, por lo general, acababan de descender. De ahí su apelativo de "o rei das subidas".

Nadie de los clubs llamados grandes apostó por el en estos últimos 10 años, cuando -sin embargo- se había convertido hacía tiempo -y ya con reconocimiento general- en el gran entrenador que se sabía casi todo, que conocía magistralmente los resortes, los botones que había que pulsar para que la máquina de sus equipos funcionase a tope...

Era sencillo, frontal, pero huía de protagonismos, escapaba de las entrevistas, cuando hablaba, sentaba cátedra... Decía :

--"No hay entrenadores de Primera División o de Segunda División. Hay buenos entrenadores y malos entrenadores, el resto es propaganda".

O lo que hace muy poco le oí decir en una distendida entrevista que concedió en estos meses en que tras dejar el al Gil Vicente (no el Gil Vicente a el), se prodigaba un poco más en alguna invitación a comentar fútbol en ocasiones...

--Ahora, algunos pretenden imponernos un lenguaje "del caraças" : ya no se puede decir jugamos a la defensiva, hay que decir "jugamos con el bloque bajo" que es mas fino... Si jugamos al ataque hemos de decir "jugamos con el bloque alto". Si jugamos abriendo el juego por las bandas, debemos decir : "el equipo está lateralizando". Hay que tener cuidado cuando hablamos de un 4-4-2, por ejemplo... no vaya a ser que un periodista de estos modernos nos explique que este 4-4-2 es "losango"... ¿Qué quiero decir? : que el fútbol está inventado hace tiempo, que ha evolucionado, sí; que debemos tener en cuenta las evoluciones y estar muy atentos siempre a lo que realmente sean progresos, innovaciones si las hubiese; ¡pero hombre!, los principios por los que se rige este juego son y serán siempre los mismos, independientemente del lenguaje con que queramos revestir esto. Nunca fui de charlatanear, de envolver las situaciones en papel de celofán; sí de simplificar las cosas, de diagnosticar directamente cada momento, de no andarme por las ramas... Por eso me hace mucha gracia a donde quieren llevar el lenguaje del fútbol algunos".

Con los años pasó a ser muy respetado, muy querido en el fútbol português que esta tarde de sábado llora su muerte. Pero el fútbol português, años atrás, fue ingrato con Vítor Oliveira que será más que profeta ahora, después de muerto; que será recordado como lo que realmente fue... un maestro de los banquillos, un estratega de lujo, como un viejo zorro que se lo sabía casi todo.

Pero el fútbol portugués, Portugal mismo, durante no pocos años fue ingrato con Vítor Oliveira, tanto como aquellos energúmenos que le insultaban a coro aquella tarde de domingo en el muy repleto entonces "Afonso Henriques", el estadio que tenía dos bancadas centrales cubiertas con modernas lonas especiales (como la plaza de toros de Pontevedra) tras la remodelación que habían sufrido para acoger partidos del Mundial de Fútbol sub-20 del año 1991 del que Portugal (Braga-Guimaraes-Porto-Faro) había sido escenario.

Por eso, esta noche de sábado se dice que Vítor Oliveira se ha ido y el fútbol portugués queda en deuda con el. Como en deuda con el están aquellos miles de exaltados de Guimaraes que por impacientes se quedaron sin un excelente entrenador. La gloria llegó tarde a Vítor Oliveira y hubo de ganársela a pulso. Con márketing, con palabrería hueca y con postureo unido a lo que iba consiguiendo, Oliveira habría llegado mucho más lejos aún. Pero entonces no sería el que fue, un hombre de pies a cabeza, hecho y derecho, que como entrenador tuvo 26 empleos en montón de clubs y subió 11 veces de división.

Descanse en paz, un gran señor, dentro y fuera de los terrenos de juego. La dupla deportiva (director general y entrenador) que hizo importante al Gil Vicente el año pasado, en su retorno entre los grandes, está ahora en los estadios del Señor. A las puertas del Cielo, Dito y Vítor Oliveira se habrán fundido ya en un eterno abrazo. Al fin y al cabo, ambos fallecieron de un modo casi idéntico.

Maldito, mil veces maldito este 2020.


Eugénio Eiroa



LOS CLUBS QUE ASCENDIÓ
Paços de Ferreira (1990-1991)
Académica (1996-1997)
União de Leiria (1997-1998)
Belenenses (1998-1999)
Leixões (2006-2007)
Arouca (2012-2013)
Moreirense (2013-2014)
União da Madeira (2014-2015)
Desportivo de Chaves (2015-2016).
Portimonense (2016-2017)
Paços de Ferreira (2018-2019)



Los clubs que entrenó con fechas 
de llegada y salida por cese o dimisión : 







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